Breve explicación


Breve explicación del liderazgo bíblico de la iglesia

Esta es una breve explicación de lo que la Biblia enseña acerca de los ancianos. Para una exposición de los textos bíblicos relacionados, visite la sección “¿Qué es el LBI?” de este sitio Web.

Liderazgo pastoral

Los dos apóstoles preeminentes, Pablo y Pedro, exhortan directamente a los ancianos de la iglesia local que pastoreen (o guíen) el rebaño de Dios. No asignan la tarea de pastorear/guiar la iglesia local a ningún otro grupo o individuo, sino a los ancianos. Como cuidadores del rebaño, los ancianos pastores protegen, alimentan, lideran, y cuidan del rebaño de Dios (Hch 20:28; 1P 5:1-2). En consecuencia, podemos afirmar con seguridad que las Escrituras enseñan que la supervisión pastoral de la iglesia local es responsabilidad de los ancianos pastores de la iglesia.

Liderazgo compartido

Jesucristo proveyó a la iglesia un liderazgo plural. Jesucristo, nuestro Señor no designó a un hombre para liderar su iglesia, sino a un grupo de doce hombres para liderar y enseñar a su iglesia.

Las Escrituras del Nuevo Testamento también ponen de manifiesto la pluralidad del liderazgo en todas las iglesias primitivas (Hch 11:30; 14:23; 20:17, 28; 1Ti 5:17-18, Tit 1:5; Stg 5:14-15; 1P 5:1-5).

Si bien los ancianos deben actuar conjuntamente como un consejo y compartir la autoridad y la responsabilidad del liderazgo de la iglesia por igual, todos los ancianos no son iguales en sus dones, conocimiento bíblico, capacidad de liderazgo, experiencia, y dedicación. Así que existe tanto la igualdad como la diversidad en el liderazgo: “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar. Pues la Escritura dice: ‘No pondrás bozal al buey que trilla; y: Digno es el obrero de su salario» (1Ti 5:17-18). La ventaja de la igualdad y la diversidad dentro del liderazgo de la iglesia es la diversidad funcional y basada en dones dentro del grupo de ancianos que elimina la necesidad de un cargo superior por encima de los ancianos.

Liderazgo masculino

Las Escrituras nos informan que antes de escoger a los doce apóstoles, Jesucristo pasó toda la noche orando con su Padre (Lc 6:12). Estos doce hombres fueron la elección de Dios el Padre. La elección de Jesús de apóstoles varones estuvo basada en principios y guía divinos, no en tradiciones humanas o a una adaptación pusilánime a las costumbres judías locales.

El modelo bíblico del liderazgo masculino de la iglesia local continua a lo largo de las Escrituras del Nuevo Testamento. El apóstol Pablo enfatiza especialmente este punto en 1Ti 2:11-3:5, cuando enumera los requisitos para los supervisores/ancianos y los diferentes roles de los hombres y de las mujeres cuando se reúne la congregación.

Aunque el liderazgo pastoral masculino de la iglesia local está totalmente fuera de línea con las creencias y prácticas del siglo veintiuno, un intérprete honesto de las Escrituras debe dar lugar a la primacía de la enseñanza de las Escrituras por sobre la filosofía de la sociedad secular.

Liderazgo calificado

Un liderazgo bíblico de la iglesia requiere ancianos bíblicamente calificados. El Nuevo Testamento provee más enseñanza acerca de los requisitos para el liderazgo que cualquier otro aspecto del liderazgo. Los requisitos escriturales para los ancianos pueden clasificarse en tres categorías generales: (1) el carácter moral y espiritual de un anciano, (2) capacidades de enseñanza y liderazgo, y (3) una motivación dada por el Espíritu para servir como anciano pastor (1Ti 3:1-7; Tit 1:5-9; 1P 5:1-4; Hch 20:28).

Liderazgo de siervo

Los ancianos pastores semejantes a Cristo deben ser líderes-siervos, no gobernantes o dictadores. Los principios de Cristo de una comunidad hermanable, de amor, de humildad, y de servicio se encuentran en el mismo corazón del liderazgo cristiano.

Como el siervo Cristo, los ancianos deben sacrificar su tiempo y energías por el bien de otros. Solo los ancianos que son siervos afectuosos y humildes pueden manifestar genuinamente la vida incomparable de Jesucristo a sus congregaciones y a un mundo que observa.

El carácter de siervo humilde del liderazgo de ancianos no implica, sin embargo, la ausencia de la autoridad. Demuestra cómo la autoridad del liderazgo cristiano debe ejercerse en la iglesia de Cristo.