El problema


El problema

Mientras asistía a un concierto de música sagrada, recibí una valiosa lección de eclesiología.[1] Al entrar al salón principal del templo en el que se llevaba a cabo el concierto, percibí de inmediato las fotografías y nombres del pastor principal y de su equipo, todo dispuesto tras un vidrio en un exhibidor de forma piramidal. La foto del pastor principal estaba en el vértice superior, las fotografías de los tres pastores adjuntos en la línea siguiente, y el resto de las fotografías del equipo pastoral completaban la base de la pirámide. Mientras avanzaba hacia el interior del edificio y por una sala lateral, observé otro exhibidor con las fotografías y nombres de los ancianos de la congregación. De inmediato pensé: ¡Qué extraordinaria ilustración sobre la forma en que los ancianos de la iglesia han sido empujados en la iglesia hacia un sitio de liderazgo apenas visible! Esta situación es muy distinta del modelo neotestamentario de liderazgo de los ancianos.

Mi primer encuentro con ancianos de iglesia tuvo lugar cuando era un joven adolescente y me estaba preparando para la confirmación. Durante las clases preparatorias, le dije al ministro acerca de mi conversión a Cristo, que había tenido lugar el verano anterior durante un campamento bíblico. Se mostró tan interesado por mi testimonio juvenil y entusiasta acerca de Cristo, que me pidió que compartiera mi historia con los ancianos de la iglesia. De modo que me encontré con los ancianos y les dije acerca de mi nueva relación con Jesucristo. Me miraron sin decir palabra, y parecían totalmente desconcertados. Su reacción me entristeció porque me di cuenta de que no entendían lo que estaba diciéndoles. Esa experiencia socavó mi confianza en los ancianos y en la iglesia.

Sin embargo, mi encuentro siguiente con ancianos líderes de iglesia, fue totalmente diferente. Mientras asistía a la universidad, lejos de casa, me invitaron a una congregación donde se enseñaba y se practicaba el auténtico liderazgo bíblico. Los ancianos en esta iglesia tomaban en serio los mandamientos del Nuevo Testamento respecto a los requisitos bíblicos que deben llenar los ancianos y a su responsabilidad de pastorear la grey de Dios. Llevaban adelante un liderazgo fuerte, ejercían cuidado pastoral y disciplina, brindaban sólida enseñanza bíblica, y daban ejemplo humilde y sacrificado de vida cristiana. Como resultado, eran tenidos en alta estima en la congregación. El inspirador ejemplo de estos hombres despertó en mí, por primera vez, un interés positivo hacia el tema del liderazgo de la iglesia.

Más tarde, cuando asistí al seminario, mi creciente interés por el liderazgo de los ancianos recibió un desafío. Durante una clase sobre gobierno de la iglesia[2], en la que obstinadamente se negó toda noción de liderazgo de ancianos en la iglesia, le pregunté al profesor:”¿y qué hace usted con todos los pasajes que hablan sobre los ancianos?”.

De inmediato respondió: “¡La cantidad de pasajes bíblicos sobre los ancianos no tiene importancia!”.

Yo pensé, pero no tuve las agallas para expresarlo en voz alta: ¿Qué cosa tiene importancia, entonces? ¿Los pasajes inexistentes sobre el clericado? Esta y otras experiencias similares sólo sirvieron para alimentar mi creciente convicción de que el liderazgo de ancianos es una sana doctrina bíblica que la mayoría de las iglesias desconoce o entiende equivocadamente.

Varios años más tarde, estaba preparando una serie de sermones sobre la doctrina de la Iglesia. Cuando llegué al tema del liderazgo, me sentí consternado cuando descubrí que no había ningún libro que se dedicara exclusivamente a ese tema. Había libros de bolsillo, artículos en revistas y capítulos integrados a otros libros, pero no un tratamiento completo del tema con un enfoque expositivo.Me era difícil creer que hubiera este vacío, especialmente al pensar en la función fundamental de liderazgo que cumplían los ancianos en las iglesias primitivas, y en la cantidad de pasajes escriturales dedicados a los ancianos. Esto fue lo que finalmente encendió en mí el anhelo de escribir sobre el tema.

Creo que ninguna doctrina de las Sagradas Escrituras debe ser descuidada o dejada de lado. Sin embargo, esto es precisamente lo que muchas iglesias han hecho con la doctrina bíblica del liderazgo. Aun entre las congregaciones que declaran practicar el liderazgo de ancianos, éstos han sido confinados al lugar de miembros laicos y temporarios, miembros de la comisión directiva, que es un modelo contrario al esquema de liderazgo pastoral que encontramos en el Nuevo Testamento. Aunque en esas congregaciones tengan un cuerpo de ancianos, no reflejan el modelo bíblico.

Literalmente cientos de miles de iglesias en todo el mundo practican alguna forma de liderazgo de ancianos, porque creen que se trata de una enseñanza bíblica.[3] Lamentablemente, por el hecho de que los defensores de este modelo han sido tan poco acertados a la hora de formular adecuadamente esta doctrina, hay mucha confusión y error en torno al tema en gran parte de las iglesias que cuentan con ancianos en el liderazgo. Hay conceptos equivocados dañinos y persistentes acerca de esta forma de gobierno que impiden que las iglesias practiquen un auténtico liderazgo bíblico. Este tema es demasiado importante para la iglesia local como para permitir que quede sumergido en la confusión y el error.

Para ayudar a corregir esta lamentable confusión sobre el liderazgo de ancianos escribí Liderazgo Bíblico de Ancianos: Un llamado urgente a restaurar el liderazgo bíblico de la iglesia. Este libro estaba dirigido principalmente alas iglesias que practican el liderazgo de ancianos pero que tienen conceptos erróneos sobre su origen y carácter auténticamente cristianos. El presente librito es una síntesis de aquel, y es de esperar que estimule su apetito por leer el libro más extenso. Lo que es más importante, confío que motive al lector a estudiar más en la misma Biblia la enseñanza sobre el liderazgo de ancianos. Sin duda,hay preciosas verdades que aguardan ser descubiertas.

 

[1] La eclesiología es la doctrina sobre la iglesia.

[2] Este término se refiere a la política de gobierno de una iglesia, a su estructura organizativa.

[3] La Iglesia Presbiteriana, la Reformada, la Iglesia de Cristo, las Asambleas de los Hermanos y muchas congregaciones bautistas practican alguna forma de liderazgo por medio de ancianos.