Preguntas frecuentes

Acerca de los ancianos


¿Puede un hombre soltero ser un anciano a la luz del requisito de que un anciano sea “marido de una sola mujer”?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh
(1) Permítame considerar primeramente el requisito “tenga hijos creyentes” en Tito 1:6. (Notar que las versiones traducen esto como creyentes, o fieles).
La palabra empleada aquí es pistos, una palabra que se halla tres veces en Tito (1:6, 9; 3:8), 12 veces en 1 Timoteo (1:12, 15; 3:1, 11; 4:3, 9, 10, 12; 5:16 (2 veces); 6:2 (2 veces), y tres veces en 2 Timoteo (2:2, 11, 13). Una rápida mirada a la concordancia de griego-español nos muestra que el término se traduce como “fiel” 48 veces, “fieles” 16 veces, mientras que se traduce “creen” 1 vez, “creyente” 1 vez y “fielmente” 1 vez.
Ahora, cuando uno analiza la siguiente frase, uno se encuentra con “que no estén acusados de disolución ni de rebeldía”. Entiendo que esta es una aclaración adicional de la palabra “fiel”. Los hijos “fieles” son aquellos que no están acusados de disolución ni de rebeldía. Teológicamente, sabemos que un padre a fin de cuentas no puede determinar el destino eternal (salvo o perdido) de su hijo; solo Dios puede hacer esto (Juan 6:37, 39, 44). En consecuencia, exigir que un anciano tenga solo hijos creyentes es ir más allá de lo que él puede ser responsable. Sin embargo, si se puede esperar que tenga a sus hijos bajo control, y eso es exactamente lo que creo que Pablo está expresando aquí, de la misma forma que lo hace en 1 Timoteo 3:4.
(2) Cuando Pablo escribe sobre los requisitos para los ancianos lo hace de tal manera de cubrir todo el rango de circunstancias posibles. La realidad es que la mayoría de los candidatos a ancianos seguramente estarían casados y que tendrían hijos mayores. En dicho caso, el padre debe tener a sus hijos bajo control, con dignidad. Un anciano casado debe ser marido de una sola mujer, etcétera. ¿Quiere decir esto que cada anciano debe estar casado y tener hijos mayores? Pienso que no. Tengo un buen amigo que estuvo sirviendo como anciano. Él y su esposa fueron sorprendidos por la llegada de un hijo más tarde en su matrimonio. ¿Debería mi amigo renunciar hasta que su hijo creciera e hiciera una manifestación de fe?
Una salvedad aquí: insistir en que un anciano tenga hijos creyentes puede ser contraproducente, dado que el anciano podría estar tentado de ejercer una indebida presión a sus hijos para que hagan una manifestación de fe solo para que él pueda cumplir con ese requisito.
(3) Permítame comentar brevemente acerca del nombramiento de ancianos y diáconos cuando una iglesia plantada se encamina a convertirse en iglesia. Sabemos por Filipenses 1:1 que esta iglesia tenía tanto ancianos como diáconos. Del mismo modo, encontramos los requisitos para los diáconos en 1 Timoteo 3. Pero observemos que estos requisitos para diáconos no se encuentran en Tito. Creo que esto es significativo. En Hechos 14:23 vemos que Pablo y Bernabé nombraron ancianos en las iglesias recién nacidas que fueron fundadas en su primer viaje misionero. No se menciona nada acerca de los diáconos a esta altura. Cuando Pablo establece los requisitos para los ancianos en Creta, no se dice nada acerca de los diáconos. Entiendo que esto puede ser cierto por al menos dos motivos:
(a) Los diáconos primeramente deben ser probados (1 Timoteo 3:10). Se requiere un tiempo de prueba y examen (considero que esto ocurre mientras el candidato a diácono comienza a servir como tal).
(b) Si, por cierto, Hechos 6 describe el proceso de nombrar diáconos (el sustantivo diakonos no aparece en Hechos 6, solo la forma verbal), observemos que no ocurre hasta que se hace evidente que son necesarios (como demandaban las circunstancias en Jerusalén). De tal manera, no estoy tan seguro que los diáconos deben ser nombrados hasta que sea evidente que son esenciales.

(c) Entiendo que los diáconos asisten a los ancianos. Está claro que los apóstoles fijaron los requisitos para los siete hombres en Hechos 6, y que definieron su tarea. Creo que los ancianos necesitarían cierto tiempo antes de lograr esto. De tal manera, no me apresuraría a nombrar diáconos al mismo tiempo que son nombrados los ancianos.

(4) Estoy convencido que ningún hombre puede obtener una calificación perfecta (por así decir) cuando es evaluado bajo los estándares que Pablo fija en 1 Timoteo 3 y Tito 1. Me da la impresión que mientras los estándares se mantienen iguales, los candidatos a ancianos nunca están totalmente a la altura de los mismos. Y si esto es cierto en una iglesia establecida, cuanto más cierto es en la plantación de una iglesia. Ahora leo en 1 Timoteo 3 y Tito 1 desde la perspectiva de un amigo misionero en Asia, que está a cargo de la evangelización y la plantación de iglesias en una nación no-cristiana. De repente (después de años de ministerio), están brotando muchos pequeños grupos de creyentes. Así que la pregunta es: “¿Cuándo estos pequeños grupos se convierten en iglesias? ¿En qué momento deberían reconocerse o nombrarse ancianos?” Le garantizo que esos ancianos no estarán a la altura de nuestras expectativas en el occidente. Los estándares que Pablo establece respecto a los requisitos para ancianos definen las áreas de evaluación, y también el ideal por el que todos deberían esforzarse. Pero en las nuevas iglesias que emergen creo que el cumplimiento concreto estará por debajo de candidatos a ancianos en otras iglesias más establecidas.

(5) Mi comprensión actual de los requisitos para ancianos permitiría que un hombre soltero sea un anciano. (Creo que he sostenido este punto de vista de manera consistente). El ideal es que una iglesia cuente con una pluralidad de ancianos, y si hubiese solo un anciano calificado, este ideal de pluralidad debería ser el objetivo por el cual él y la iglesia se esfuercen. Efectivamente, si ese único anciano es uno que “juega en equipo” consultará con otros en el cuerpo de creyentes, buscando su evaluación y estimación acerca de dónde se encuentra la iglesia (e incluso de cómo él, el único anciano, se está desempeñando). Creo que es mucho mejor tener a un anciano que es “reconocido” en términos generales como tal por el cuerpo, que tener una pluralidad de hombres cuyas calificaciones sean dudosas. Dicho sea de paso, deberíamos recordar que tanto Pablo como Bernabé eran hombres solteros (1 Corintios 9:1ss). (Me doy cuenta que algunos han conjeturado que Pablo era, al menos en algún momento, casado, pero no encuentro que ese argumento sea muy convincente).

Diría que cualquier anciano (casado o no) debería tener mucho cuidado en realizar un ministerio “a solas”. Esto sería especialmente cierto al ministrar a mujeres.


¿Existe una manera correcta de abordar a un anciano que ya no es efectivo?
Author/Speaker: Bob Deffinbaugh
Creo que es necesario comenzar con una palabra de advertencia aquí. Nosotros en el occidente vivimos en una cultura que venera la juventud y desprecia la sabiduría que a menudo viene con la edad y la madurez. Se podría decir mucho más para validar esta afirmación, pero baste decir que aquellos que son jóvenes deben estar humildemente conscientes de las limitaciones de su juventud, una de ellas llamada que la Biblia denomina “simpleza” en Proverbios. La juventud permitirá que una persona sea más habilidosa en algunas cosas físicas, pero entre dichas habilidades no se encuentra la sabiduría. Fueron los asesores jóvenes de Roboam que le brindaron un consejo ridículo, mientras que los asesores de mayor edad de su padre le aconsejaron sabiamente; y él la rechazó (1 Reyes 12). El resultado fue un reino dividido. Los creyentes más jóvenes deberían considerar seriamente las palabras de Pedro a los jóvenes (como así también los ancianos) en 1 Pedro 5:1-5. Respetemos la sabiduría de quienes son mayores. Todo esto es para decir que la generación más joven debe estar consciente de la inclinación a echar fuera a los líderes mayores, asumiendo que ellos lo pueden hacer mejor.
Habiendo dicho esto, uno debería abordar un error del lugar opuesto; sostenido por aquellos que se aferran a su rol como ancianos, de la misma manera que los mayores se aferran a sus libertades y otras áreas de control que tenían en los días de su juventud. Muchos no están dispuestos a admitir que sus capacidades han disminuido producto del proceso de envejecimiento. Aferrarse al oficio de uno como anciano simplemente para mantener la autoridad y control en alguna  área de la vida es incorrecto. El liderazgo del anciano es un lugar de servicio, y cuando el servicio de uno queda disminuido en gran manera, es hora de que uno renuncie oficialmente a la posición de liderazgo. Un verdadero líder seguirá bendiciendo a otros mediante su ministerio no oficial si piensa, se comporta, y aconseja sabiamente.
Ahora, volvemos a la pregunta acerca del liderazgo ineficaz de un anciano en particular. La Biblia no se pronuncia acerca del tiempo de vigencia de un anciano, de la misma manera que no se pronuncia acerca del proceso de selección y aprobación, o el proceso para remover a un anciano. Creo que es discutible que una vez que un hombre sea reconocido como anciano, pueda permanecer en la posición de por vida, o una vez reconocido, los requisitos y el ministerio del anciano ya no estén sujetos a la evaluación. ¿Por qué no ser un anciano con un enfoque mirando al futuro, que dé un paso al costado para permitir, estimular, y facilitar a hombres más jóvenes avanzar hacia el ministerio del liderazgo de la iglesia? ¿Por qué no capacitar a otros para que tomen su lugar? Aparte de esto existen otras razones honorables y encomiables para dar un paso al costado. Por ejemplo, un cambio repentino en la familia de uno o en el trabajo pueden requerir tanta atención y energía que el anciano no pueda cumplir con sus deberes.
Sin embargo, algunos simplemente (u obstinadamente) no darán un paso al costado, ¿así que cómo se debería proceder en este caso? Es importante establecer el hecho de que siendo un anciano (o diácono) no lo coloca a uno por encima de la evaluación, el reproche, la corrección, o la remoción, como vemos, por ejemplo, en 1 Timoteo 5:17-20. Observe aquí que la evaluación puede resultar en mayor honor o (en el extremo opuesto) la corrección pública. Mientras que no hay ningún mandato bíblico o ejemplo de esto, parecería aconsejable que los ancianos de una iglesia destinaran periódicamente un tiempo para una evaluación, donde todos los ancianos sean honestos unos con otros, ayudando a cada uno a evaluar sus calificaciones y servicio. Este sería un tiempo apropiado para sugerir que un anciano ineficaz o descalificado tomase un paso al costado.
Esto no es para decir que otros creyentes deben abstenerse de abordar honestamente a un anciano ineficaz o descarriado. Con seguridad esto es se da por sobreentendido en 1 Timoteo 5:17-20 (y en mi opinión también se da por sentado en Mateo 18:15-20). La manera en que se realice esto es muy importante en consideración del anciano y por la unidad de la iglesia. Sin duda alguna, se debe demostrar un gran respeto al anciano en el proceso. Solo tenemos que recordar que Timoteo era un hombre joven, y que Pablo le recordó su juventud y le instruyó respecto a su trato con aquellos que fueran mayores (ver 1 Timoteo 5:1-2). Las mujeres, también, posiblemente se encuentren con la necesidad de involucrarse en este asunto (aunque sugeriría que esto se llevara a cabo solo cuando un hombre no lo pudiera hacer). El género no lo descalifica a uno de la obediencia a los mandamientos bíblicos, como los que encontramos en Mateo 18:15-20. Por consiguiente, una esposa tal vez encuentre necesario tratar con el pecado de su esposo. Un buen ejemplo de roles de género y autoridad lo encontramos en el trato sabio de Abigail con su esposo Nabal, y también con el que sería su rey (David).
Tal vez el ejemplo bíblico más relevante se encuentre en 1 Reyes 1, donde David se había demorado en pasar el testigo del liderazgo a su hijo (designado), Salomón. David se había vuelto incapacitado, y su hijo Adonías por poco logró usurpar el trono a raíz de la demora de David. La estrategia sabia empleada por el profeta Natán y la esposa de David Betsabé sirven de ejemplo de cómo abordar un líder incompetente.
Todo esto debe abordarse con mucha oración, pero parece claro que no debe ignorarse el liderazgo incompetente, pues la iglesia es observada por el mundo incrédulo como así también por los poderes celestiales (ver Efesios 3:10). La gloria de Dios está en juego (Efesios 3:21).

 

 


¿Qué significa “honor” en 1 Timoteo 5:17?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh
Permítame comenzar diciendo que entiendo que la palabra “honor” en algunos contextos se refiere a sostén económico. Entiendo que este sería el caso de Mateo 15:4-6 y Marcos 7:20 donde Jesús se refiere al mandato de honrar a los padres de uno. Los fariseos idearon el “pretexto del corban” como una manera de evitar el sostén económico de sus padres. Del mismo modo, honor se refiere al sostén económico en el mandato de Pablo de “honrar” a las viudas en 1 Timoteo 5:3. En consecuencia, concluiría que “honor” en 1 Timoteo 5:17 incluye (si no se refiere principalmente) al sostén económico de por lo menos algunos ancianos. En este texto, el “doble honor” debe darse a quienes “gobiernan bien” por “trabajar en predicar y enseñar”.
¿Significa esto que se debería pagar a los ancianos? Sabemos que cualquier anciano no debe ser “amigo del dinero” (1 Timoteo 3:3 NVI). Por consiguiente, el dinero no debería ser una motivación para ser anciano. Generalmente, la manera en que hemos aplicado esta instrucción en 1 Timoteo 5:17 (junto con otros textos como 1 Corintios 9:7-11 y Gálatas 6:6) en nuestra iglesia es que en la medida que aquello que esperamos que haga un anciano invada su empleo, lo compensamos por esa porción del tiempo. Para un anciano a tiempo completo, eso implicaría una compensación de tiempo completo (a razón de la remuneración que recibiría en un trabajo comparable, como ser un maestro en una escuela pública o universidad). Esto también puede aplicarse para pagarle por una compensación por tiempo parcial. También tenemos circunstancias donde los recursos de uno son tales que no necesita de sostén económico, sin tener en cuenta el tiempo que dedica al ministerio. En nuestra iglesia local, siempre hemos procurado errar hacia el lado de la generosidad y esto ha funcionado muy bien por casi 40 años.

 

 


¿Debería un anciano aceptar una “remuneración” por llevar a cabo un casamiento o un funeral?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh

Cuando se trata de predicar nunca pregunto si me pagarán, cuánto, o cuándo. Dado que la mayoría de las predicaciones fueron realizadas en mi iglesia local, eso nunca fue un gran problema.

En mi caso, el tema económico apareció más con los casamientos y los funerales. Conozco algunas de las tradiciones acerca de la remuneración por llevar a cabo estos servicios, pero elijo discrepar. Siempre he considerado que llevar a cabo una ceremonia de casamiento es un ministerio de la iglesia (aún cuando se realiza para personas que no son miembros – he decidido no casar a no-creyentes). Establezco esto claramente al comienzo del proceso de consejería prematrimonial. (También indico claramente que el programa prematrimonial será extenso, y que no casaré a quienes no completen el programa). Están aquellos que han “insistido” en demostrar su gratitud. Les digo que lo ofrenden a la iglesia, o yo a su vez lo entrego a la iglesia y me aseguro de que la secretaria les envíe un recibo. De esa manera les hago saber que no soy un predicador a sueldo.

En realidad, me encanta participar en los funerales. No existe otra esperanza que el evangelio, y me aseguro de que eso quede claramente establecido (estando muy consciente que demasiados predicadores parecieran decir o dar a entender que todos vamos al cielo). Mi proceso para los funerales es más extenso, pero una vez más desde el comienzo transmito claramente que no acepto una remuneración para los funerales (a veces tengo que aclarar esto a los directores de las funerarias, que pueden llegar a agregar los honorarios del predicador a su cuenta y luego hacérselo llegar a él). De esta manera estoy bien consciente que estoy trabajando para Dios y no para un hombre. También aclaro que mi ministerio es una extensión del ministerio de nuestra iglesia.

Llevar adelante los casamientos y los funerales de esta forma me da mucha libertad. Las palabras de Pablo en 1 Corintios 9 son importantes para mí. Al no recibir una remuneración puede ayudar a resaltar al evangelio. La gente no puede comprender cómo o por qué alguien pueda servir de manera sacrificada, sin ningún incentivo monetario. ¿Cómo puede uno predicar acerca de la gracia y don gratuito de Dios de la salvación is uno espera una remuneración?

 

 


¿Los ancianos son los únicos intérpretes autorizados de las Escrituras en la iglesia local?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh

Creo que Pablo establece claramente que los ancianos de la iglesia deben poder definir, anunciar y defender las verdades de la Palabra de Dios (por ejemplo, Hechos 20:28-32; Tito 1:9).

Lo que también parece evidente en el Nuevo Testamento es que no son solo los ancianos que deben anunciar y defender las verdades de la Palabra de Dios (por ejemplo Romanos 15:14; 1 Tesalonicenses 5:12-15). Observo con gran interés que en Hechos 20:28ss, Pablo advierte que algunos que se desvíen de la verdad pueden ser parte del mismo grupo (versículo 30). Así, más tarde en 1 Timoteo 1, es Timoteo a quien Pablo envía a corregir enseñanzas falsas en Éfeso (1 Timoteo 1:3-4). En el capítulo 5 Pablo da instrucciones para la remoción de un anciano. En Efesios 4:1-16 vemos la edificación del cuerpo (como para poder reconocer y hacer frente las falsas doctrinas) como un tema corporativo, y no solo como una función “de anciano”. Así, también, en 1 Corintios 14 (donde percibo lo que sería la descripción de Pablo de la asamblea y el ministerio del cuerpo de la iglesia cuando está reunida). Con seguridad se insinúa la corrección pero es más interactiva en naturaleza, y los ancianos no están mencionados específicamente (1 Corintios 14:26-33).

Segundo, existen otras maneras de proteger la capacidad de la iglesia de mantenerse firme a la sana doctrina. Por ejemplo, uno puede tener una declaración de doctrina como parte de la constitución. El único salvedad aquí es que uno esperaría que nuestra comprensión de las Escrituras pueda crecer, y no es siempre fácil cambiar la constitución. En una iglesia donde sirvo hemos tratado el error de doctrina mediante la enseñanza de un texto (o en un caso el libro de Gálatas) que enseña claramente la sana doctrina y expone el error.

Tercero, creo que existe una diferencia entre definir y defender la sana doctrina y ser el único intérprete de las Escrituras. En efecto, en 1 Juan 2:26-27, Juan parecería estar advirtiendo a los cristianos en general acerca de ceder su responsabilidad de luchar personalmente con la Palabra de Dios y de arribar a sus propias conclusiones, con la ayuda del Espíritu Santo. Los maestros y ancianos con dones que están “capacitados para enseñar” sin duda pueden asistirnos en cómo interpretar las Escrituras, pero ¡no deberían hacer toda la elaboración mental por nosotros! Una iglesia caracterizada por muchos que conocen las Escrituras es una que quedará firme en tiempos de persecución (donde su líderes pueden llegar a ser encarcelados, o ejecutados o enfermarse).

Cuarto, cuando se trata de disciplina de la iglesia en relación a errores de doctrina, es muy probable que existan preocupaciones por posibles litigios judiciales. Algunas iglesias pueden buscar de protegerse insertando declaraciones a la constitución de la iglesia que designen a los ancianos como teniendo la exclusividad para interpretar las Escrituras. Mientras que existen pocas dudas de que la iglesia en América va a enfrentar mayor oposición (y aún persecución) en el futuro, debemos evaluar la base sabia y bíblica para encontrar la manera de protegernos. Un amigo, un anciano colega, y abogado altamente respetado solía recordarnos (los ancianos): “No nos han demandado todavía…” Su argumento era que se somos fieles a la Palabra de Dios podemos esperar la oposición, y esto probablemente incluya procesos judiciales. Conozco a una o más iglesias fieles bien conocidas que han tenido que tratar con más de una demanda judicial. Debemos ser “prudentes como las serpientes, y sencillos como palomas” en un mundo que es hostil a nuestro Señor, su Palabra, y su iglesia, pero no podemos ser tan obsesivos con la auto protección que evitemos seguir las Escrituras. En consecuencia, les advertiría en contra de cualquier recomendación exagerada al designar a los ancianos como únicos intérpretes autorizados de las Escrituras; eso sería ir más allá de las Escrituras.

 

 


¿Un enfermo puede acudir a cualquier persona mayor y piadosa de acuerdo a Santiago 5:14-15, o este versículo se aplica solamente a llamar a los ancianos reconocidos de la iglesia?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh

Me parece que la expresión “los ancianos de la iglesia” es muy precisa y técnica, refiriéndose a los ancianos como pastores del rebaño. Tenemos la misma expresión/frase en Hechos 20:17, con la misma connotación. El término puede referirse a hombres mayores (por ejemplo Hechos 2:17; 1 Timoteo 5:1), pero la mayoría de las veces se refiere a un líder (de los judíos o de la iglesia).

¿Podría otra persona aparte de “los ancianos” llevar a cabo esta instrucción?  Ciertamente existe un beneficio cuando otros oran por alguien que está enfermo, pero el foco prioritario de los ancianos debería ser “oración y el ministerio de la Palabra” (Hechos 6:4). En Santiago 5, parecería que los ancianos tienen una especie de rol representativo, y no estoy seguro si otra persona podría cumplirlo. Además hay un asunto de pecado y confesión de pecados que suena más “para ancianos”.

Así que si bien es bueno pedirle a personas piadosas que oren por los enfermos, Santiago 5:14 ante todo invita a los enfermos a que llamen a los ancianos reconocidos de la iglesia.

Como una nota al margen, de acuerdo al pasaje, es el enfermo que toma la iniciativa de llamar a los ancianos, en vez de que los ancianos tomen la iniciativa de visitar al enfermo. Con esto queremos señalar que es la fe del enfermo que es importante aquí, no solo la de los ancianos.

 

 


¿Por cuánto tiempo debería servir un anciano?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh

Están aquellos que llegan a la conclusión de que un anciano lo es de por vida. Yo no soy uno de ellos. Esto es más bien un argumento nacido del silencio que una clara afirmación bíblica. Diría que un hombre es un anciano…

mientras cumpla con los requisitos
mientras sea capaz de cumplir con los deberes de un anciano
mientras la iglesia continúe reconociéndolo como un líder (funcionalmente o formalmente)
mientras el anciano desee servir con su habilidad

En las iglesias de la que fui miembro, los ancianos no tienen asignados un plazo. Algunos sirvieron por 10 años o más y luego resolvieron que era el momento para hacerse a un lado (y al hacerlo, continuaron sirviendo al rebaño en numerosas maneras). Hemos tenido ancianos que fallecieron estando en ejercicio. Hemos tenido ancianos que renunciaron por motivos personales o familiares. Hemos tenido ancianos que se han hecho a un lado y luego han vuelto a ser ancianos.

El hecho es que la Biblia nos dice lo que hacen los ancianos y cuáles son sus requisitos para mantenerse en su oficio. Pero no nos dice precisamente cómo son nombrados los ancianos o por cuánto tiempo deben servir. Esto, en mi opinión, debería resultar instructivo.

He estado en una iglesia internacional en Indonesia donde algunos de los ancianos estaban en el país por solo tres años, así que su período era corto. He estado en algunas iglesias donde uno o más ancianos estaban físicamente o mentalmente incapaces de cumplir con la tarea. También me he encontrado en situaciones donde los ancianos actuales ya no era considerados como tales por la congregación.

Uno de los peligros entre los ancianos (y, parecería, entre los miembros del Congreso también) es que cuanto más tiempo sirve, mayor es el poder y la autoridad que parecieran adquirir. En consecuencia, también está el peligro de volverse autoritario.

En nuestra iglesia tenemos un “formulario de evaluación de anciano” que le pedimos a la iglesia completar para los candidatos a ancianos (estos candidatos son propuestos por los ancianos). Llevamos a cabo una evaluación inicial (formulario), seguido de uno más tarde (generalmente pasados los seis meses) para que esta persona pueda ser evaluada ahora como uno que ha estado sirviendo con los ancianos (como un anciano provisional). En nuestros primeras épocas, teníamos una pregunta al pie del formulario que decía algo así: “¿Considera usted que alguno de los ancianos actuales no cumplen con los requisitos  de anciano o no lleva a cabo su oficio adecuadamente?” Creo que existe la necesidad de evaluar la función de cada anciano periódicamente. Recomendaría que esto lo lleven a cabo los ancianos cada año aproximadamente, y tal vez por la congregación en algún momento. Incluso tal vez sería bueno exigir un año sabático, en el que el ancianos se hacen a un lado por un año aproximadamente. Al finalizar ese período, los ancianos, la congregación, y el anciano individual podrían expresar sus deseos respecto de extender el período.

En las iglesias donde el oficio de anciano es considerado como un llamado de por vida, los hombres pueden ser tentados (incluso presionados) a permanecer en el lugar, aunque puedan estar impidiendo que hombres más jóvenes ingresen al liderazgo. Es posible que estén frenando a la iglesia porque no son tan capaces como deberían serlo (incluso seniles, en algunos casos). A veces también puede existir la impresión de que la autoridad de uno es directamente proporcional al período de tiempo en que uno es anciano. Ese tipo de pensamiento es falso, en mi opinión.

Creo que es muy importante que los ancianos sean honestos y directos uno con el otro acerca de estos asuntos. Cuánto mejor es que uno de sus amigos y colegas le informe que su tiempo de servicio útil como anciano ha llegado a su fin.

 

 


¿Qué puedo hacer respecto al nerviosismo cuando doy los anuncios, o enseño o estoy en el frente? Soy nuevo como anciano.
Autores/Oradores: Bob Deffinbaugh, Chuck Gianotti

Chuck Gianotti: Me viene a la memoria de un gran jugador de baloncesto, Bill Russell, que vomitaba antes de cada partido a causa del nerviosismo. Esto es para decir que incluso aquellos con mucha experiencia y pericia, los “profesionales” aún se ponen nerviosos antes de estar disponibles. Así que, se encuentra en buena compañía si se pone nervioso.

Conozco a un hermano en una iglesia pequeña que de a poco se involucró en estar “al frente” dando los anuncios o orando ante la congregación. Su voz se entrecortaba, sus manos temblaban, pero continuaba intentándolo. Con el tiempo, mejoró en ello, pero aún hoy después de 40 años todavía su voz se entrecorta un poco, y se ríe de ello.

Aquí hay algunas reflexiones que pueden ser de ayuda.

1) Primero y ante todo, antes de levantarse a predicar o dar anuncios, tenga un tiempo de oración con el Señor pidiéndole fortaleza. Recuerde si el pudo ayudar a un hombre tartamudo y que balbuceaba como Moisés para que hablase frente al hombre más poderoso de aquella época, él puede ayudarle a hablar a su congregación en la iglesia.

2) Recuerde, las personas en el público “están de su lado”. Desean que usted prospere. También saben que usted es nuevo en esto y en consecuencia muy probablemente sean comprensivos y compasivos de los errores.

3) Acepte su nerviosismo como parte del territorio empleado por Dios. Incluso podría llegar a descubrir cierto humor en ello. Lo último que usted y los demás desean es que lo traten como un elefante en una habitación del cual nadie haga comentarios. Eso solo aumentará la ansiedad. Por ejemplo, diciendo algo por el estilo: “Por favor perdonen mi nerviosismo hasta que me acostumbre a esto”. Incluso puede agregar algo humorístico: “Si desean ayudarme, entonces siéntense allí y estén nerviosos por mí. Ahora, todos levanten su mano y comiencen a sacudirla conmigo”. Obviamente, esto puede parecer algo tonto; la idea es distender la situación.

4) Cuando se levante a predicar/hacer un anuncio, inspire profundamente. La ansiedad/el nerviosismo pueden provocar la falta de aire, así que sea intencional con su respiración.

5) Asegúrese que sus notas sean claras y de fácil lectura por si se pierde al hablar, pueda encontrar el hilo de sus pensamientos rápidamente. Y ensaye su palabras o afirmaciones finales. A veces debido al nerviosismo, una persona puede terminar dando vueltas y vueltas sin saber cómo terminar. Si llega a estar en esa situación, simplemente vaya a sus palabras finales.

6) Si comete un error (nuestro mayor temor), entonces simplemente corríjase y continúe. Hice eso al predicar, después de darme cuenta que dije algo completamente erróneo o dejé afuera una palabra clave que cambió el sentido de lo que decía. “Permítanme volver a decir eso con otras palabras, porque creo haberlo expresado equivocadamente”.

7) Puede ser útil escoger a algunos “amigos” entre el público, particularmente quienes son más comprensivos con su lucha, y enfoque su vista en ellos cuando hable y haga de cuenta que está teniendo una conversación con ellos y no con toda la congregación. Al adquirir más experiencia, podrá recorrer con su vista a todo el público mientras habla.

8) Anímese sabiendo que cuanto más lo haga, más fácil le resultará. Podrá o no desaparecer, pero debo admitir que después de haber predicado y liderado al pueblo de Dios por cerca de 40 años, a veces me pongo nervioso antes de ir al frente.

Bob Deffinbaugh: Uno de nuestros ancianos solía decir esto: “Ustedes no saben cuán difícil es para nosotros levantarnos y hablar”. Estoy seguro que tenía razón, pero también es verdad que predicaba, y cuanto más lo hacía, se perfeccionaba. Uno de nuestro ancianos “más tímidos” ha progresado increíblemente. Una de las cosas que he observado es que ha reflexionado mucho sobre lo que va a predicar, así que hay mucha preparación de antemano.

A veces el nerviosismo puede ser el resultado de pensar mucho en mi. ¿Cómo me verán los demás? ¿Haré algo verdaderamente vergonzoso? Cuanto más me centre en mi mismo, lo más probable es que enrede las cosas. Encuentro 1 Corintios muy aleccionador: “Hágase todo para edificación” (14:26). Cuanto más absorto estoy en edificar a otros, menos pienso en mi y me concentro más en lo que debe decirse. ¿Cómo puedo predicar lo que realmente estimulará a otros en su relación con el Salvador? ¿Alguien acaba de decir o hacer algo por el cual puedo expresar mi gratitud, o dar una palabra de estímulo? ¿La reunión se está extendiendo demasiado, así debería abreviar lo que planeaba decir? Las palabras tienen un gran poder, tanto para estimular o para desalentar (se parece a lo que leemos en Proverbios ¿no es cierto?).

Las Escrituras establecen que debemos ser lentos para hablar y prontos para escuchar. Quienes tenemos el don de locuacidad podemos llegar a hablar muy rápidamente, porque no es fácil hacerlo. Quienes son más reticentes pueden reflexionar más sobre lo que dicen, y sus palabras en realidad pueden ser más beneficiosas.

Observo que Pablo dice que cuando estaba en Corinto “me presenté ante ustedes con tanta debilidad que temblaba de miedo” (1 Corintios 2:3 NVI). Creo que su sensación de debilidad era un buen ejemplo. Pablo se dio cuenta que excepto que el Espíritu Santo diese vida a sus palabras, no tendrían poder, y de ese modo tenía una profunda sensación de dependencia de Dios cuando hablaba. Pablo también es el que más tarde escribió acerca del aguijón en su carne, que (por lo que podemos intuir) no le fue quitado: “pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad». Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo (2 Corintios 12:9 NVI).

En mi opinión, la mayoría necesitamos tener más conciencia de nuestras debilidades, en vez de confiar en nuestras aparentes fortalezas.

 


¿Un anciano debe estar casado y tener hijos?
Autor/Orador: Bob Deffinbaugh

Abordemos el asunto del significado del requisito en 1 Timoteo 3:2; Tito 1:6: “marido de una sola mujer” (virtualmente todas las traducciones importantes, con la excepción de NTV por ejemplo, que dice “Debe serle fiel a su esposa”).

Comencemos con varias observaciones. Primero, no se requiere mucho esfuerzo en discernir que la inmoralidad sexual ha destruido vidas y ministerios de innumerables hombres y mujeres, a través de la historia y en la actualidad. Sansón es un ejemplo clásico; el simplón en Proverbios 7 y los israelitas en Números 25 y Éxodo 32 son solo unos pocos ejemplos adicionales. Sumemos a esto las exhortaciones de Pablo en textos como 1 Tesalonicenses 4:1-8; 1 Timoteo 3:1-7; 2 Pedro 2:2, 10-20; Judas 1:8, 18; Apocalipsis 2:14, 20-21. Los falsos maestros a menudo se caracterizan por pecados sexuales. Todo esto es para decir que con seguridad esperaríamos que los requisitos para ancianos de 1 Timoteo 3 y Tito 1 tengan algo para decir directamente con relación a la pureza sexual.

Segundo, aparte del requisito a la mano (la de “marido de una sola mujer”), no existe ninguna referencia directa a la moralidad sexual en estos requisitos para ancianos; ¡ni uno! Sí, “autocontrolado, santo, disciplinado” ciertamente abordan el tema indirectamente, pero uno con seguridad esperaría más que esto. Por ejemplo, aunque autocontrolado es un requisito, Pablo especifica que un anciano no debe ser un “borracho” (1 Timoteo 3:3, Tito 1:7). Tampoco puede ser un “pendenciero” (1 Timoteo 3:3). ¿Por qué nada específico acerca de la pureza sexual?

Tercero, la traducción “marido de una sola mujer” es en cierto modo una interpretación, a distinción de una simple traducción del texto griego, que dice: “hombre de una sola mujer” (del mismo modo, “una mujer de un solo hombre”). ¿Qué pasaría si la elección de esta traducción no es la mejor o la más precisa?

Cuarto, los otros requisitos de ancianos son rasgos de personalidad. ¿Tener solo una mujer (ya sea para toda la vida o no) realmente revela el carácter de un hombre? Bill Clinton tenía una esposa. ¿Él podría ser anciano?

Quinto, mientras que el matrimonio y los hijos ciertamente son un regalo de Dios, hubo momentos en que mantenerse soltero era la mejor decisión (y no el matrimonio), como leemos en 1 Corintios 7:25-35. ¿No diría usted que al menos en ciertos momentos, la mejor decisión para un hombre o una mujer era quedarse soltero/a? ¿Así que por qué  un hombre sería impedido de servir como anciano y eligió mantenerse soltero, para servir a Dios con una devoción sin distracciones? Incidentalmente, hombres solteros incluirían a Jesús, Pablo, y Bernabé (1 Corintios 9:1-6), y seguramente a un cantidad de otros, como Timoteo y tal vez Tito. ¿No hubiese sido algo extraño para Timoteo o Tito nombrar ancianos en las iglesias cuando ellos estarían descalificados simplemente por ser solteros? ¿Y qué de Pablo y Bernabé, que eran llamados apóstoles?

Sexto, con seguridad las viudas que elegían mantenerse solteras después del fallecimiento de su primer y único esposo eran elogiadas (ni qué decir que eran sostenidas) por esta decisión (entre otras cosas). Pero en cierta manera, ¿un hombre que elige permanecer soltero en cierta forma es descalificado por ese único motivo?

Séptimo, creo que el requisito “marido de una sola mujer” no es la marca más alta de la madurez y el carácter. Hombres muy inmorales han tenido solo una esposa (como hemos mencionado antes), sin embargo pueden ser insinuadores o adúlteros. En realidad este es un estándar bastante fácil de cumplir, y no prueba nada respecto del carácter de uno.

Octavo, cuando se traduce más literalmente “un hombre de una sola mujer”, descubrimos que esto es un estándar mucho más alto. Un hombre no puede mirar pornografía y ser “un hombre de una sola mujer”. Un hombre no puede cometer adulterio y ser “un hombre de una sola mujer”. Un hombre no puede sentir deseos por otras mujeres e insinuarles y ser “un hombre de una sola mujer”. Entiendo que este estándar, “un hombre de una sola mujer”, reúne todo el espectro de inmoralidad sexual y es mucho más pertinente al carácter y requisito de un anciano para servir que simplemente permanecer casado a una esposa. Y esta traducción es la manera más literal y más natural para leer el texto. A propósito, creo que esta traducción (aunque no absolutamente necesaria en 1 Timoteo 5:9) encaja muy bien en el contexto de una viuda también. Creo que también puede aplicarse a un hombre soltero. Si ese hombre ha elegido no casarse, entonces deben comportarse como corresponde con todas las mujeres. Si supone que algún día podría casarse, se debería comportar de tal manera de guardarse para su futura esposa como su “una y única mujer”.

En consecuencia no puedo concluir que este requisito se refiere solamente a estar casado o no, o de tener sino una esposa. Entiendo que abarca mucho más, y es un estándar mucho más alto, coincidente con la comprensión natural de las palabras de Pablo. (¿No podría haber dicho “casado, y solo una vez”, si deseaba que eso fuese lo que entendiésemos que dijera?).

 

 


¿Cómo podían los primeros ancianos del NT ser sanos en doctrina antes de haberse escrito y circulado el NT?
Primero, la cultura del santo del Antiguo Testamento, como también en el primer siglo, era una cultura oral. No había imprentas, solo unas pocas copias manuscritas con cuidado, generalmente guardadas en las sinagogas (Lucas 4:17; Hechos 13:15). Dicho esto, es muy evidente que estos santos conocían sus Escrituras del Antiguo Testamento bastante bien. Una vez que Jesús abrió los ojos de los creyentes para que comprendieran el Antiguo Testamento en relación al Mesías (ver Lucas 24), todo empezó a cobrar sentido. Se asume y se afirma que las enseñanzas de Cristo era conocidas por los creyentes, sobre todo a través de los apóstoles:

Todos los que aún son esclavos deben reconocer que sus amos merecen todo respeto; así evitarán que se hable mal del nombre de Dios y de nuestra enseñanza. Los que tienen amos creyentes no deben faltarles al respeto por ser hermanos. Al contrario, deben servirles todavía mejor, porque los que se benefician de sus servicios son creyentes y hermanos queridos. Esto es lo que debes enseñar y recomendar.Si alguien enseña falsas doctrinas, apartándose de la sana enseñanza de nuestro Señor Jesucristo y de la doctrina que se ciñe a la verdadera religión, es un obstinado que nada entiende. Ese tal padece del afán enfermizo de provocar discusiones inútiles que generan envidias, discordias, insultos, suspicacias y altercados entre personas de mente depravada, carentes de la verdad. Este es de los que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias (1 Timoteo 6:1-5 NVI).

37 Si alguno se cree profeta o espiritual, reconozca que esto que les escribo es mandato del Señor38 Si no lo reconoce, tampoco él será reconocido (1 Corintios 14:37-38 NVI).

20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas. 21 No os he escrito como si ignoraseis la verdad, sino porque la conocéis, y porque ninguna mentira procede de la verdad (1 Juan 2:20-21).

Segundo, el evangelismo era un proceso mucho más exhaustivo en el época del Nuevo Testamento. No era un simple entrega de “Las 4 leyes espirituales” sino una mayor exposición integral de las Escrituras (como podrá apreciar no solo en los sermones de Pablo en las sinagogas, sino también en la predicación a los gentiles). Se esperaba que conocieran lo fundamental (como la deidad y humanidad de Jesús, la trinidad, la expiación sustitutoria, el bautismo, etc., ver Hebreos 6:1-2). De ese modo, Pablo podía decirle a los santos de Éfeso:

17 Así que les digo esto y les insisto en el Señor: no vivan más con pensamientos frívolos como los paganos. 18 A causa de la ignorancia que los domina y por la dureza de su corazón, estos tienen oscurecido el entendimiento y están alejados de la vida que proviene de Dios. 19 Han perdido toda vergüenza, se han entregado a la inmoralidad, y no se sacian de cometer toda clase de actos indecentes. 20 No fue esta la enseñanza que ustedes recibieron acerca de Cristo, 21 si de veras se les habló y enseñó de Jesús según la verdad que está en él. 22 Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; 23 ser renovados en la actitud de su mente; 24 y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad. 25 Por lo tanto, dejando la mentira, HABLE CADA UNO A SU PRÓJIMO CON LA VERDAD, porque todos somos miembros de un mismo cuerpo (Efesios 4:17-25 NVI).

Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro  evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema (Gálatas 1:6-9).

Con referencia a estos textos en Efesios y en Gálatas, se dio por sentado que incluso antes de que las cartas llegaran a la iglesia los creyentes estaban arraigados en la verdad del evangelio y podían de ese modo ser advertidos acerca de alejarse del mismo.

Tercero, aun antes de las Escrituras del Nuevo Testamento fuesen una parte del canon de las Escrituras, Pablo y los otros apóstoles habían enseñado exhaustivamente doctrinas esenciales a los ancianos de las iglesias.

17 Enviando, pues, desde Mileto a Éfeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia. 18 Cuando vinieron a él, les dijo: Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo, desde el primer día que entré en Asia, 19 sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos; 20 y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, 21 testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo (Hechos 20:17-21)

26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre (Hechos 20:26-28).

Cuarto, me parece bastante claro que las cosas que los apóstoles escribieron en sus cartas eran las mismas cosas que habían estado enseñando oralmente, por lo que lo escrito es un recordatorio, más que una nueva revelación (al menos por lo que concierne al evangelio y sus fundamentos).

14 Por mi parte, hermanos míos, estoy seguro de que ustedes mismos rebosan de bondad, abundan en conocimiento y están capacitados para instruirse unos a otros. 15 Sin embargo, les he escrito con mucha franqueza sobre algunos asuntos, como para refrescarles la memoria. Me he atrevido a hacerlo por causa de la gracia que Dios me dio 16 para ser ministro de Cristo Jesús a los gentiles. Yo tengo el deber sacerdotal de proclamar el evangelio de Dios, a fin de que los gentiles lleguen a ser una ofrenda aceptable a Dios, santificada por el Espíritu Santo (Romanos 15:14-16 NVI).

17 Por esto mismo os he enviado a Timoteo, que es mi hijo amado y fiel en el Señor, el cual os recordará mi proceder en Cristo, de la manera que enseño en todas partes y en todas las iglesias (1 Corintios 4:17).

12 Por eso siempre les recordaré estas cosas, por más que las sepan y estén afianzados en la verdad que ahora tienen. 13 Además, considero que tengo la obligación de refrescarles la memoria mientras viva en esta habitación pasajera que es mi cuerpo; 14 porque sé que dentro de poco tendré que abandonarlo, según me lo ha manifestado nuestro Señor Jesucristo. 15 También me esforzaré con empeño para que aun después de mi partida ustedes puedan recordar estas cosas en todo tiempo (2 Pedro 1:12-15 NVI).

Mas quiero recordaros, ya que una vez lo habéis sabido, que el Señor, habiendo salvado al pueblo sacándolo de Egipto, después destruyó a los que no creyeron (Judas 1:5).

Quinto, la iglesia del Nuevo Testamento tenía profetas, que podían proclamar las verdades de la fe.

11 Él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, 12 a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo (Efesios 4:11-12).

Sexto, los líderes de la iglesia del Nuevo Testamento (y los otros santos) tenían al Espíritu Santo.

26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho (Juan 14:26).

Pero les digo la verdad: Les conviene que me vaya porque, si no lo hago, el Consolador no vendrá a ustedes; en cambio, si me voy, se lo enviaré a ustedes. Y, cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio; en cuanto al pecado, porque no creen en mí; 10 en cuanto a la justicia, porque voy al Padre y ustedes ya no podrán verme; 11 y en cuanto al juicio, porque el príncipe de este mundo ya ha sido juzgado. 12 »Muchas cosas me quedan aún por decirles, que por ahora no podrían soportar. 13 Pero, cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir. 14 Él me glorificará porque tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes.15 Todo cuanto tiene el Padre es mío. Por eso les dije que el Espíritu tomará de lo mío y se lo dará a conocer a ustedes (Juan 16:7-15).

Basta con decir que el Nuevo Testamento parece ser claro de que los elementos fundamentales de doctrina estaban bien y ampliamente difundidos en la iglesia primitiva, así que errores en la doctrina habrían quedado evidentes fácilmente.

Bob Deffinbaugh


¿Cómo se manejan las diferencias doctrinales en una iglesia local?

Para comenzar, presento una lista de textos bíblicos que entiendo son pertinentes en un sentido general:

Juan 13:35
Hechos 15:36-41
Romanos 14-15
1 Corintios 1-3; 6:1-8 (especialmente versículo 7); 16:12
Gálatas 1-2
Efesios 2-4 (especialmente 4:1-6)
Filipenses 1:1-2; 3:15; 4:2-3
3 Juan 9-10

En mi experiencia, aquellos que persisten dogmáticamente en sostener sus posturas doctrinales, abogando estas posturas públicamente y corrigiendo los puntos de vista contrarios también, tienden a justificar sus acciones como necesarias porque “está en juego el evangelio”. Saben que las contiendas sobre cuestiones menores no es bíblico, pero perciben su postura como una parte esencial del evangelio. En consecuencia, “no pueden” estar en silencio ante estos temas.

Vivimos algunas fuertes diferencias relacionadas a la última elección presidencial, y esto no era solamente en nuestra iglesia, pero en muchas, tal vez la mayoría de las iglesias. Lo bueno de esto (si hubo algo bueno en esto) fue que me ayudó a comprender mejor lo que estaba ocurriendo en las iglesias de Galacia (y la confrontación de Pablo con Pedro).

Al observar diferencias de opinión, fuertes diferencias, en la iglesia comencé a pensar en términos de tres categorías de diferencias.

(1) Diferencias de opinión (alguno piensa que los Dallas Cowboys son mejor equipo que los Green Bay Packers, por citar algo del presente; otro piensa que los Seahawks son el mejor equipo). La realidad es que es simplemente un tema de opinión y no tiene nada que ver con la revelación (o doctrina) bíblica.

(2) Diferencias de convicción. Esto es mucho de lo que vemos en el Nuevo Testamento. Piense: Dios escogió a los dos grupos más improbables, judíos y gentiles, que se convirtiesen en “un hombre nuevo”, la iglesia (Efesios 2:11-3:13). El poder de Dios, del evangelio, y del Espíritu Santo quedan evidenciados por la unidad que se concreta en la iglesia. ¿Pero como maneja con virtualmente la montaña de diferencia entre estos dos grupos? Pablo lo expresó muy claramente en Romanos 14 y 15: no se deben debatir sobre las diferencias. No se debe menospreciar a quienes sus convicciones (sobre comidas, acerca de ciertos días) difieren de las tuyas.

(3) Diferencias doctrinales; y al decir esto no me refiero a pre-tribulación o post-tribulación, dispensacionalismo o pacto. Me refiero a temas que son esenciales al evangelio, temas como la deidad de Cristo, el nacimiento virginal, la muerte sustitutoria de Cristo, la resurrección. Uno puede ver a Pablo profundizando en relación a la iglesia de Corinto (terminado de llamar a sus opositores “falsos apóstoles” y “ministros de Satán”. En Gálatas 1, Pablo no deja lugar a duda acerca de los falsos hermanos que se han introducido subrepticiamente. Pero también vemos a Pablo siendo muy diplomático acerca de las diferencias que no son asuntos de desvíos doctrinales fundamentales (1 Corintios 16:12; Filipenses 3:15), y hasta calificando a algunas de sus posturas como opinión o convicción (1 Corintios 7:6, 10-12, 40).

Con este trasfondo ahora abordo el libro de Gálatas. ¿Cuál era el asunto que requería el fuerte reproche de Pablo a Pedro? Era un tema sobre comidas y la comunión. Pedro había escuchado las palabras de nuestro Señor en Marcos 7:19, y no pudo haber entendido mal la lección que aprendió en Hechos 10 y 11. El mismo Pedro comía como los gentiles y con los gentiles en Antioquía, pero cuando cierto hermanos judíos llegaron “de parte de Santiago” (Gálatas 2:12) Pedro languideció bajo la presión y se apartó de los gentiles, sentándose con los judíos recién llegados (quienes se separaron de los gentiles santos).

En el fondo, ¿cuál era el tema desencadenante? Era sobre comer ciertas comidas. Cuando volvemos a Romanos 14 y 15 está claro que esto no debería haber sido la base de lo que observamos en Antioquía en Gálatas 2.

Lo que veo es esto: los judíos de parte de Santiago sostenían sus convicciones como un asunto de doctrina. Debería decir que sostenían sus posturas sobre comidas y comunión tan fuertemente como en asuntos de doctrina esencial. Efectivamente, sostenían estas posturas más fuertemente que a la doctrina bíblica, así que en la práctica promovían una doctrina falsa. La razón por la que Pablo reaccionó tan fuertemente es que el error involucraba doctrina fundamental, la doctrina de la salvación. Pedro y Bernabé, y otros, probablemente no hayan enseñado o coincidido públicamente con esta falsa doctrina, pero en la práctica negaban el evangelio y la unidad del cuerpo de Cristo debido a la obra de Cristo, una unidad que no se basaba en guardar la ley. Se sostenían las convicciones más fuertemente de lo debido, más fuertemente al compromiso con la doctrina de la salvación. Y por eso Pablo debió hacer lo que hizo.

Me centré inicialmente en la diversidad entre judíos y gentiles, pero en Efesios 4 Pablo habla acerca de la diversidad resultante de los distintos dones espirituales y diferentes ministerios. En nuestra iglesia hemos adoptado la diversidad como algo bueno (dentro de ciertos límites, por supuesto). Creemos que es saludable que los santos difieran sobre escatología y otros asuntos no-fundamentales de doctrina. Uniformidad no es unidad. De este modo, los ancianos deben ejemplificar la unidad en medio de la diversidad de sus dones y ministerios y perspectivas. Nos deleitamos en ello, y lo consideramos saludable diferir, pero no siempre debatimos, y cuando discutimos nuestras diferencias, no nos sentimos obligados a ganar.

Bob Deffinbaugh


Asuntos de ancianos – personal remunerado

Preguntas:

  1. Observo y escucho de muchas iglesias lideradas por ancianos llamar a algunos pastores y a otros ancianos. Y entiendo que simplemente están distinguiendo al personal o a los ancianos remunerados y aquellos ancianos que no son remunerados. ¿Ustedes ven esto? ¿Cómo debería ser manejado? Todos estamos de acuerdo que anciano y pastor son intercambiables (¿cierto?). ¿Cómo identificarían al personal o a los ancianos remunerados? ¿Es importante?
  2. ¿Cómo maneja las situaciones no-escriturales? Queriendo decir que realmente no las vemos en las Escrituras. Como ser un pastor para niños. ¿Tiene usted un anciano especializado en el departamento de la niñez? ¿Tiene un diácono ahí? ¿O cuenta con ministros voluntarios que se encargan de los niños? ¿O le pagan a un ministro para los niños (que no sea anciano)? ¿Y que requisitos deben cumplirse para ser un ministro para los niños (si no es un anciano o diácono)? La misma pregunta para un ministro de la juventud (o pastor) y ministro de alabanza (o pastor).
  3. ¿Los ancianos son los que determinan el programa de estudio de la Escuela Dominical? ¿O los maestros tienen libertad para hacer eso? ¿Son los ancianos quienes escogen a los maestros de la Escuela Dominical?

Respuesta

Gracias por sus preguntas. Mi nombre es Bob Deffinbaugh. He servido como anciano en Community Bible Chapel en Richardson, Tejas por 40 años, y también estoy vinculado con Bible.org y Biblical Eldership Resources. Como entenderá, sus preguntas no están asociadas a áreas que se traten claramente o específicamente en las Escrituras, así que compartiré mi experiencia en aquello que las Escrituras no lo mencionen específicamente.

Primero, hablemos de la relación entre ancianos y “pastores”. Aparte de Efesios 4:11, Hebreos 13:7, 17, 224 y 1 Pedro 5:4 no aparece el término pastor (al menos en la RVR60). Si al decir “pastor” nos referimos a “un pastor de ovejas” entonces los ancianos y los pastores son “pastores de ovejas”, o lo deberían ser (ver Hechos 20:28 donde se instruye a los ancianos a “apacentar a la iglesia del Señor”).

Personalmente, no me gusta intercambiar los términos pastor y anciano, porque en la iglesia de hoy en día no son considerados como lo mismo. Una iglesia que tiene un pastor remunerado no lo considera normalmente como uno de los líderes. Cuando se emplea el término “pastor principal”, se asume que es el Jefe Ejecutivo de la iglesia y los ancianos de una manera u otra se subordinan a él y a su autoridad.

Aún cuando esto no está expresado formalmente, el “pastor” es el que “tiene un empleo” en la iglesia. Él es a quien las personas buscan primeramente, porque está disponible. Y, porque se le paga, se espera que esté accesible. Muy a menudo el pastor tiene considerable autoridad en las finanzas (sabe quién ofrenda, o no, y puede emitir cheques). También tiende ser el vínculo de comunicación entre los miembros de la iglesia y los ancianos. Tiene la posibilidad de fijar la agenda, y también presidir las reuniones. Todo esto determina “control”, y esa es una situación muy peligrosa. Muchas de las luchas en las iglesias con las que traté involucran a un “pastor” que no renuncia al control, aun cuando los ancianos le hayan solicitado la renuncia. Y dado que el “pastor” enseña regularmente, él es quien adquiere mayor exposición y generalmente puede ejercer mayor influencia sobre la congregación que los ancianos. El “púlpito intimidante” puede ser justamente eso.

Durante los más de 40 años en que prediqué y enseñé, evité ejercer autoridad económica, o ni siquiera saber acerca de quiénes ofrendaban y quiénes no lo hacían. No emití cheques, no fijé la agenda de las reuniones de ancianos, y no presidí las reuniones. Ese no era mi don, y no le hubiese dado a mis pares, mis ancianos colegas, el nivel de autoridad que debería compartir con ellos.

Algunas iglesias lideradas por ancianos también tienen uno o más “pastores”, de esa manera diferencian entre los líderes por el título otorgado. Y probablemente tenga razón que los “pastores” sean personal remunerado, mientras que los ancianos no lo sean. A menudo se da el caso que el “pastor” también es considerado o reconocido como uno de los ancianos. Diría que en muchas iglesias, los “pastores” son considerados ancianos, pero no todos los ancianos son considerados pastores. En nuestra iglesia (Community Bible Chapel) no utilicé el término “pastor” de una manera para diferenciarme de los demás ancianos. Podría llegar a decir (en el caso de visitar un enfermo en el hospital, o alguno en la cárcel), “soy uno de los pastores de Community Bible Chapel”, para que me brindasen el mismo acceso que otros tenían (pero cualquiera de mis ancianos colegas podían decir lo mismo).

Resulta bastante claro de 1 Timoteo 5:17-18 que algunos ancianos eran remunerados, y que esto estaba relacionado al tiempo y al impacto de su ministerio. Asimismo también está claro que probablemente los maestros estarían en la categoría de quienes eran sostenidos económicamente. En nuestra iglesia esperamos que todos los miembros se involucren en el ministerio, y a quienes su ministerio les quita tiempo del trabajo que los sostendría económicamente son compensados al mismo grado; no necesariamente todos son a tiempo completo.

De la manera que entiendo Efesios 4:11-16, entiendo que no debería emplearse personal para hacer la obra del ministerio que le pertenece a los otros miembros de la iglesia, sino para facilitar el ministerio de otros miembros de la iglesia. Así que la pregunta debiera ser: “¿La posición de personal remunerado capacita, estimula, y enriquece el ministerio de los miembros de la iglesia, o usurpa el ministerio que debería realizar por el cuerpo?” Esto es crucial a mi juicio. La pregunta y la respuesta esperada deberían ser claras para los ancianos, a cualquier miembro del personal, y a toda la congregación.

En resumen, contratar a ciertas personas como personal puede enriquecer mucho la obra del ministerio llevado a cabo por miembros de la iglesia, o puede impedir en gran manera el ministerio del cuerpo. Efesios 4:11ss es crítico aquí.

De más está decir, la contratación de personal va a requerir un mayor presupuesto de la iglesia y consumirá los recursos que podrían utilizarse en otros lugares. En la iglesia de hoy en día, los edificios y el personal de la iglesia consumen la porción más grande del presupuesto de la iglesia. En la iglesia del Nuevo Testamento, las viudas y los necesitados eran una gran prioridad, y el “personal” era mucho menos visible o prominente.

Al reflexionar sobre mi experiencia al tratar con otras iglesias, el “personal” es una de las áreas más prominentes de dificultades. No estoy diciendo que una iglesia no debiera tener personal, aunque probablemente estoy sugiriendo que existe una gran tentación de contar con demasiado “personal”, y que realizan mucho menos del ministerio de la iglesia. Los ancianos son los líderes que deben pastorear a la iglesia, no el personal, así que los ancianos deben ser muy cuidadosos en no delegar la responsabilidad del apacentamiento a otros.

Antes de pasar a las posiciones no escriturales (con esto me refiero a posiciones que no están identificados como tales en la Biblia), permítame decir algo sobre los diáconos. Este es un rol bíblico, pero probablemente sea menos entendido que el rol del anciano.

Cuando miro al Nuevo Testamento parece claro que al comienza de la historia de la iglesia se designaron ancianos, pero no ancianos y diáconos. Vemos esto en Hechos 14:23, y también cuando comparamos 1 Timoteo 3 con Tito 1. 1 Timoteo 3 presenta los requisitos para ancianos y diáconos, mientras que Tito solo presenta los requisitos para ancianos. 1 Timoteo 3 se ocupa de la iglesia en Éfeso, que existía desde hace un tiempo. Tito 1 se ocupa de iglesias flamantes. También podríamos incluir el ejemplo de la designación de los prototipos de los diáconos en Hechos 6 (se emplea el verbo diakoneo, servir, pero no el sustantivo, diácono). Creo que en su infancia la iglesia solo necesitaba ancianos, pero a medida que la iglesia crecía y la carga de los ancianos se volvía intolerable, se designaron diáconos para asistirlos en el ministerio espiritual que Dios les daba. No creo que los ancianos realizan el trabajo espiritual y que los diáconos realizan el trabajo sucio. Así que, el liderazgo de la iglesia es realizado por los ancianos, asistidos por los diáconos, bajo la supervisión y liderazgo de los ancianos.

Entendería que virtualmente toda iglesia eventualmente contaría con ancianos y diáconos. En cuanto a otras posiciones no mencionadas específicamente en el Nuevo Testamento, pueden existir, pero no son tan críticas como los son los ancianos y los diáconos. (Dicho sea de paso, nuestra iglesia cuenta con el ministerio de grupos / pequeños grupos, y procuramos que al menos dos líderes lideren como equipo, asistidos por sus esposas. También esperamos que estos líderes del ministerio de grupos cumplan con los requisitos de un diácono y sean reconocidos como diáconos.

No todo lo que hacemos en la iglesia tiene un precedente en en Nuevo Testamento. Por ejemplo, no se mencionaban Escuelas Dominicales en el Nuevo Testamento y tampoco campamentos de verano. No obstante, nuestra iglesia cuenta con ambos, y éstos han sido bastante fructíferos. Otra vez, sin embargo, los alentaría en gran manera que estas posiciones de “personal” no hagan sombra al rol de los ancianos (y diáconos), y que no obstaculicen el ministerio de los miembros “laicos” (odio esa palabra).

Hasta ahora hemos pagado a un hombre para que lidere la Escuela Dominical y los ministerios juveniles. Estamos considerando seriamente reducirnos en esto, y pensar más en voluntarios para liderar estos ministerios. En cuanto a los requisitos, entiendo que cualquiera en una posición de personal debería cumplir con los requisitos de los diáconos.

Ahora, con respecto al programa de estudios. Los ancianos efectivamente revisaron y aprobaron el programa de estudios de la Escuela Dominical, y esto con seguridad es parte de su supervisión espiritual de la iglesia. Por cierto queremos estimular la iniciativa individual, pero a lo largo de los años hemos descubierto que dejar el “programa de estudios” totalmente en las manos de cada maestro deja muchos huecos. Teniendo un seminario cerca, a menudo estas personas quieren enseñar algo relacionado con una clase que tuvieron alguna vez o a la que están asistiendo actualmente. Recuerdo que un anciano de otra iglesia muchos años atrás decirle a un joven seminarista: “No vuelvas a dictar otra clase sobre Métodos de Estudio Bíblico”. Consideramos cuidadosamente a quienes aprobamos para que enseñen, pero también escuchamos con cuidado a quienes conocen mejor a los individuos.

 

 


¿Los pastores deben dar el diezmo o dar?

Lo primero que diría es que no existen diferencias entre los “pastores” y los otros creyentes en cuanto a lo que los cristianos deben o no deben hacer. En todo caso, el estándar para los líderes de la iglesia es más alto, y no más bajo (ver 1 Timoteo 3 y Tito 1). Los líderes deben ser ejemplos del rebaño, liderando con el ejemplo y no solo mediante instrucciones (ver Hebreos 13:7; 1 Pedro 5:3).

Está claro que Pablo trabajó con sus propias manos para no ser una carga a otros; con mayor razón, para que pudiese compartir con y sostener a otros (ver Hechos 20:33-35; 1 Tesalonicenses 2:7-12). Pablo siempre tenía ganas de ayudar a los necesitados (Gálatas 2:9-10).

Habiendo dicho esto, debe quedar muy claro que la iglesia tiene una obligación de sostener económicamente (o de otras formas) a quienes trabajan en el ministerio de la Palabra (ver 1 Corintios 9:1-14; Gálatas 6:6; 2 Timoteo 2:6), y de hacerlo generosamente (1 Timoteo 5:17). Un número de iglesias han optado incorrectamente “mantener pobre al predicador”, pero esto está lejos de ser bíblico. (Y, también debo decir, están aquellos pastores y líderes que incorrectamente llevan un estilo de vida autocomplaciente).

La verdadera cuestión es ésta: “¿Todo creyente debe dar para la obra del Señor, o dar el diezmo”? En ninguna parte del Nuevo Testamento existe la obligación de diezmar, pero está claro que los cristianos deben ministrar a los necesitados (Hechos 2, 4, 11:27-30; Romanos 12:13; 2 Corintios 8 y 9), sostener el progreso del evangelio (3 Juan 1:5-8), y sostener a quienes enseñan y proclaman fielmente la Palabra de Dios (1 Timoteo 5:17, como se mencionó anteriormente).

Sin embargo me parece que este asunto de dar es una de esas áreas donde la mano izquierda no debe saber lo que hace la derecha (Mateo 6:2-4). En la iglesia donde soy un anciano establecemos claramente que los ancianos no saben quiénes dan o cuánto se da. Esto incluye al que es sostenido por la iglesia para predicar. (No digo que los ancianos no saben cuánto le pagamos a nuestro enseñador, sino que no tenemos conocimiento de cuánto da el maestro, o a quién él ofrenda). Si esto es cierto, entonces difícilmente uno pueda saber o querer saber si el “pastor”, para usar el término empleado por usted, da o diezma. Entendemos que esto es un asunto entre él y el Señor.

Permítame decir una cosa más acerca de dar: Nuestro Dios es un Dios dador. Él amó al mundo al punto de dar a su Hijo Unigénito para salvar a los pecadores. Nuestra generosidad al dar es una de las cosas que nos identifica como cristianos. Es por eso que la generosidad se menciona tan rápidamente después del nacimiento de la iglesia en Hechos (ver Hechos 2, 4).

Bob Deffinbaugh


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